Martes, 17 de Octubre DE 2017
Las chuspas no tienen la culpa
Viernes , Junio 30, 2017

Todo lo que se haga para reducir el daño ambiental y reducir la huella de carbono de las personas es bienvenido, pero pecamos por ser más papistas que el Papa y bastante populistas con las decisiones. Desde mañana sábado 1 de julio, comienza a regir un impuesto al uso de bolsas plásticas -llamadas chuspas en el suroccidente-que busca reducir su uso y aminorar el impacto en términos de los residuos en que se convierten cuando dejan de ser útiles. La norma no es nueva, data del pasado 31 de diciembre cuando entró en vigencia la Resolución 668 del 28 de abril de 2016, mediante la cual se reglamentó el uso racional de las bolsas plásticas. La norma dice que las bolsas menores de 30x30 deben salir de circulación y contar con capacidad suficiente para soportar más peso, como también llevar impresos mensajes alusivos al reciclaje y al cuidado ambiental.

Lo que va a pasar desde mañana es que los establecimientos comerciales, obligados por la Ley 1819 de 2016, le cobrarán $20 por cada bolsa a los consumidores, una cifra irrisoria, que se irá incrementando $10 cada año hasta 2020 cuando valga $50. En pocas palabras el Gobierno Nacional está “vendiendo el sofá” y no está actuando de frente en favor de la sensibilización o cultura ambiental. Con la norma simplemente se armó un negocio y un costo para los consumidores. Hay otras cifras que se deben tener en cuenta para asimilar la Ley: un colombiano promedio usa seis bolsas semanales, 24 al mes, 288 al año y 22.176 en una vida de 77 años. En el mundo se utilizan un millón de bolsas cada minuto y solo 1% se recicla. Del total de la industria del plástico, 55% va para empaques, bolsas y envases y para concluir las ventas de bolsas plásticas han caído 25% el último año, una cifra importante en una industria que compite con las importaciones. En Colombia hay entre 500 y 550 empresas que fabrican bolsas plásticas y la mayoría son Pyme.

La culpa de la contaminación con envases plásticos y bolsas o chuspas no es esos productos, la responsabilidad plena es de los consumidores que no tiene la cultura de usarla adecuadamente o de reciclarla para muchos usos. Los envases PET y las chuspas no van solos a las calles, a los parques, a los ríos, a las playas o las alcantarillas, siempre hay una persona detrás de esos malos hábitos. Por lo general, las bolsas de plástico se elaboran a partir de polietileno, un derivado del petróleo y han sido usadas con gran crecimiento desde 1961 cuando fueron patentadas en Suecia y posteriormente por Mobil. Cada año se fabrican entre 500 billones a un trillón de bolsas de plástico en todo el mundo, solo en Estados Unidos se usan anualmente 102 billones de bolsas de plástico, que es el mayor consumidor de este producto nacido para mejorar la calidad de vida de los consumidores, pero que a la postre se ha convertido en un gran problema ambiental.

Así como en el amanecer de la primera revolución industrial, en la ciudad inglesa de Ned Lud, cientos de trabajadores destruyendo las máquinas e incendiaron las fábricas como rechazo a la modernidad, dándole origen a los llamados ludonitas, no podemos echarle la culpa a los desarrollos industriales ni tecnológicos porque no les damos el uso adecuado, es simple cuestión conciencia social y ambiental, pero no se puede poner un impuesto silencioso, gota a gota con la disculpa de que es por el Planeta. Más que cobrar $20, $30 o $50 por cada chuspa que se use en el mercado, es más disruptivo y más constructivo premiar a los consumidores con precios más bajos en la canasta familiar o bonos de regalo por no usar las bolsas plásticas.

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